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Estos alimentos son ricos en isotiocianatos, compuestos que reducen la inflamación y desactivan las sustancias químicas cancerígenas.
El consumo de estas verduras ayuda a reducir el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, incluidos el de mama, esófago, boca y riñón.
2. Cúrcuma

La cúrcuma es otra planta tan versátil que se ha abierto camino no solo en la gastronomía de muchos países, sino también en la industria cosmética, la farmacéutica y otras.
Entre otros beneficios, la cúrcuma contiene compuestos protectores, como la curcumina, posee propiedades antioxidantes que pueden ayudar al cuerpo a combatir la inflamación, puede aliviar la artritis, puede ayudar a limitar el crecimiento de células cancerosas, protege las células del daño y reduce los signos del envejecimiento.
3. Setas

Un estudio realizado con 36.000 participantes a lo largo de varias décadas demostró que incorporar setas a la dieta ayuda a reducir el riesgo de desarrollar cáncer de próstata. Las setas son ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes, en particular L-ergotioneína, que se cree que ayuda a reducir el estrés oxidativo.
Otro estudio sugiere que los hongos podrían ayudar a prevenir el cáncer de mama, probablemente debido a compuestos como el glutatión, la ergotioneína y los polisacáridos. Variedades medicinales como el reishi, la cola de pavo, el shiitake y el maitake potencian la inmunidad antitumoral, y el polisacárido PK de la cola de pavo contribuye a la terapia contra el cáncer.