Short link: https://short.pageviewpro.com/Fgr8kZ
Puede ser un ruido, calor, necesidad de orinar, estrés o incluso una molestia digestiva. Si sucede varias noches seguidas aproximadamente a la misma hora, empieza a parecer un patrón perfectamente programado.
El cerebro puede aprender la hora del despertar.
Nuestro organismo funciona mediante un reloj interno conocido como ritmo circadiano.
Este sistema ayuda a regular cuándo sentimos sueño y cuándo comenzamos a despertarnos. Hormonas como la melatonina y el cortisol también cambian progresivamente durante la noche.
Si una persona se despierta repetidamente a las 3:30 de la madrugada, por ejemplo, puede comenzar a anticipar inconscientemente ese momento.
Algo parecido ocurre con quienes se despiertan minutos antes de que suene la alarma.
Por eso mirar constantemente el reloj durante un despertar nocturno puede empeorar el problema: el cerebro empieza a asociar determinada hora con estar despierto.
El estrés es uno de los responsables más frecuentes
Existe otro patrón bastante común.
Una persona logra quedarse dormida sin dificultad, pero varias horas después abre los ojos y comienza a pensar en trabajo, dinero, problemas familiares o tareas pendientes.
El estrés puede aumentar el estado de alerta del cerebro y dificultar que el sueño se mantenga estable.