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9. Presión arterial difícil de controlar
La relación funciona en ambas direcciones: la hipertensión puede dañar los riñones, mientras que la enfermedad renal puede hacer más difícil controlar la presión arterial.
10. Confusión o dificultad para concentrarse
En etapas muy avanzadas, la acumulación de productos de desecho puede afectar otros sistemas del organismo y producir problemas de concentración, somnolencia o alteraciones del estado mental.
Los análisis pueden detectar el deterioro antes que los síntomas
Esta es una de las partes más importantes: no hay que esperar a sentirse enfermo para revisar los riñones.
Entre las pruebas más utilizadas están la creatinina en sangre, la tasa de filtración glomerular estimada (eGFR) y la medición de albúmina o proteínas en la orina.
Una eGFR persistentemente inferior a 60 mL/min/1.73 m² puede formar parte de los criterios de enfermedad renal crónica, mientras que una eGFR inferior a 15 corresponde a la categoría G5, asociada con insuficiencia renal. Aun así, tener una eGFR inferior a 15 no significa automáticamente comenzar diálisis.