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3. Orina muy espumosa
Cuando aparece espuma de manera persistente puede ser conveniente comprobar si existe proteína o albúmina en la orina. Los riñones dañados pueden permitir que proteínas que deberían permanecer en la sangre pasen a la orina.
4. Cansancio y debilidad extremos
La acumulación de productos de desecho y la anemia asociada a la enfermedad renal crónica pueden producir cansancio, debilidad y menor tolerancia a las actividades cotidianas.
5. Náuseas, vómitos y pérdida del apetito
Cuando los riñones tienen una capacidad muy reducida para eliminar determinados desechos, pueden aparecer náuseas, vómitos, falta de apetito y pérdida involuntaria de peso.
6. Picazón intensa y persistente
En algunas personas con enfermedad renal avanzada aparecen alteraciones minerales y otros cambios que pueden contribuir a piel seca y picazón difícil de controlar.
7. Calambres musculares frecuentes
Los riñones ayudan a mantener el equilibrio de líquidos, minerales y electrolitos. Cuando su funcionamiento disminuye considerablemente, pueden aparecer alteraciones que favorezcan los calambres musculares.
8. Dificultad para respirar
Una función renal muy deteriorada puede favorecer la sobrecarga de líquidos, que en determinadas situaciones contribuye a la falta de aire. Una dificultad respiratoria intensa o repentina requiere atención médica inmediata.