La frecuencia de la ducha es, al final, el detalle menos relevante. Lo esencial es una rutina de higiene que se ajusta a tu estado de salud , a tu nivel de actividad y a tu seguridad. Si tienes dudas sobre tu caso, sobre todo si hay problemas de piel, movilidad o enfermedades respiratorias o cardíacas, consulta con tu médico.
Seis consejos si prefieres ducharte a diario
Enjuágate solo con agua para quitar el sudor y usa jabón únicamente cada tres días, en las zonas necesarias.
Elige un jabón con pH cercano al de la piel (alrededor de 5,5), sin fragancias artificiales ni colorantes y sin efecto antibacteriano. Los que incluyen ingredientes hidratantes, como aceite de oliva, coco o almendras, son buenos aliados. Evita el jabón blanco de lavar ropa: es alcalino y está pensado para quitar grasa de las prendas.
No te duches más de una vez al día y evita esponjas ásperas que lastimen la piel.
Haz duchas breves, de unos cinco minutos, con agua tibia y nunca muy caliente.
Evita champús con sulfatos y perfumes fuertes, que pueden resecar e irritar el cuero cabelludo.
Coloca alfombrillas antideslizantes y, si lo necesitas, barras de apoyo. Al terminar, sécate con toques suaves, sin frotar, y aplica una crema hidratante sin perfume.
Si no te bañas todos los días: cómo mantener la higiene
Limpia con toallitas húmedas para adultos, sin perfume ni antibacterianos, la cara, las axilas, las zonas íntimas y los pliegues de la piel.
Lávate las manos las veces que haga falta, cepíllate los dientes dos o tres veces al día y cambia la ropa a diario.