El accidente cerebrovascular (ACV), conocido popularmente como derrame cerebral, ocurre cuando se interrumpe o se reduce el suministro de sangre a una parte del cerebro, privando al tejido cerebral de oxígeno y nutrientes. Aunque se suele pensar que este evento ocurre de forma repentina y sin previo aviso, la medicina actual ha demostrado que el cuerpo, en muchos casos, empieza a enviar pequeñas señales de advertencia hasta un mes antes.
Identificar estos “mini-avisos” u “ataques isquémicos transitorios” (AIT) es fundamental, ya que funcionan como una última oportunidad para acudir al médico y evitar un daño mayor. A continuación, te explicamos las 10 señales críticas que jamás debes pasar por alto.