Lo que más me gusta del artículo es que no engaña. No dice que las frutas reemplazan al huevo o al pollo. Dice algo más real: las frutas aportan los nutrientes que permiten que ese músculo se mantenga fuerte. La vitamina C de la guayaba ayuda a fabricar colágeno, que es el pegamento de los tendones. Los antioxidantes de los frutos rojos protegen las células musculares del desgaste. Y el potasio de las ciruelas pasas evita los calambres que tanto molestan por las noches.
Aquí van tres recetas prácticas con estas frutas, pensadas para adultos mayores.