James Johnson y los cigarrillos electrónicos (1/10)
James Johnson pasaba sus largas noches de trabajo usando cigarrillos electrónicos desechables, también conocido como Puff, que se vendían a unos 14 euros cada uno. Según él, cada cigarrillo electrónico solo duraba dos días.
“Solía vapear mucho” (2/10)
“Trabajaba jornadas de 17 horas y estaba constantemente despierto, así que vapeaba mucho”, explica. Este hábito constante e intenso le provocó graves complicaciones a James, a pesar de su corta edad y su buen estado físico inicial, según informa The Mirror.
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Sus amigos le advierten (3/10)
Sus amigos le habían advertido sobre los riesgos para la salud del vapeo. Sin embargo, James creía que era inmune a las consecuencias graves. Esta creencia lo llevó a una situación crítica, dejándolo con un solo pulmón funcional y una esperanza de vida muy reducida si no cambia su estilo de vida.
Traslado de urgencia a cuidados intensivos (4/10)
Una noche, el estado de James comenzó repentinamente cuando empezó a vomitar sangre. Fue trasladado de urgencia a cuidados intensivos y se le administró oxígeno, antes de ser inducido al coma en un intento por salvar sus pulmones.