El versículo prohibido: nadie en la iglesia se atreve a leerlo… ¿Por qué?

El versículo prohibido: Nadie en la iglesia se atreve a leerlo… ¿Por qué?

Hay textos bíblicos que se repiten en cada sermón. Otros, sin embargo, parecen pasar desapercibidos, no porque estén ocultos, sino porque interpelan directamente tanto a líderes como a creyentes.

Durante mucho tiempo se ha hablado de un «verso incómodo», uno que no señala primero al pecador evidente ni al incrédulo declarado, sino a aquellos que creen tener una fe firme. Ese texto se encuentra en el Evangelio de Mateo 7:21-23:

«No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos… Entonces les declararé: “Nunca los conocí; apártense de mí, malhechores”».

Estas palabras atribuidas a Jesús no cuestionan las apariencias religiosas externas, sino la coherencia entre lo que se dice y lo que se vive. No hablan de fama espiritual, milagros ni reconocimiento público. Hablan de verdadera obediencia.

Este pasaje no está «prohibido». Se encuentra en la Biblia que millones leen al diario. Sin embargo, su poder reside en que nos obliga a la introspección. No se trata de cuántas palabras pronunciamos en oración, sino de cuánto reflejan nuestras acciones la voluntad de Dios.

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