—Sí. Mentí —respondió, encogiéndose de hombros—. Papá nos pidió que uno de los dos llegara lejos. Yo solo me aseguré de que fueras tú.
Lo que le debo
Me arrodillé a su lado y lloré como no lloraba desde los once años. Le pedí perdón una y otra vez. Él me puso la mano áspera sobre la cabeza, igual que antes.
Lo que había en el taller
La casa de la infancia tenía otras cortinas y otro perro en el patio. Un vecino me explicó, incómodo, que Ramiro la había vendido hacía cuatro años. Me dijo dónde encontrarlo.
Hasta que una noche, sin motivo aparente, me desperté con un nudo en el pecho. Al día siguiente compré un pasaje y volví al pueblo por primera vez en muchos años.
Vercalendarios
Lo que había en el taller
La casa de la infancia tenía otras cortinas y otro perro en el patio. Un vecino me explicó, incómodo, que Ramiro la había vendido hacía cuatro años. Me dijo dónde encontrarlo.
Hasta que una noche, sin motivo aparente, me desperté con un nudo en el pecho. Al día siguiente compré un pasaje y volví al pueblo por primera vez en muchos años.