Los científicos la identificaron mediante un análisis exhaustivo de los metabolitos presentes en retinas sanas y retinas afectadas por degeneración progresiva.
En el modelo animal rd10, utilizado para estudiar la retinitis pigmentosa, la concentración de erucamida cayó hasta aproximadamente el 28% del nivel normal.
Esta reducción también apareció en otro modelo de degeneración retiniana, lo que sugirió una posible relación entre su pérdida y el deterioro de los fotorreceptores.
Además, los investigadores detectan pequeñas cantidades de erucamida en retinas humanas procedentes de seis donantes, con edades comprendidas entre 62 y 85 años.
El tratamiento protegió estructura y función visual.
Como la erucamida es altamente insoluble en agua, administrarla directamente dentro del ojo habría provocado acumulaciones y una distribución deficiente en la retina.
Para resolverlo, el equipo la introducir en nanopartículas de silicio poroso, diseñadas para transportarla y liberarla dentro del tejido ocular de los animales.
Tras el tratamiento, los ratones conservaron mayor grosor en las capas de la retina donde se encuentran los fotorreceptores y otras células responsables del procesamiento visual.
También presenta una mayor densidad de vasos sanguíneos, especialmente en regiones profundas que normalmente sufren una destrucción progresiva durante la enfermedad.
Las pruebas eléctricas mostraron una mejor respuesta retiniana ante luces intensas. Sin embargo, la recuperación fue parcial porque los fotorreceptores continuaban afectados genéticamente
Así activas las defensas de la retina.
La erucamida fue captada principalmente por células mieloides CD11b+, un grupo que incluye células inmunitarias capaces de responder al daño dentro de la retina.
Al activarse, estas células aumentanon la producción de sustancias como VEGF, FGF-2, IGF-1 y BDNF, relacionadas con la supervivencia neuronal y vascular.
Los investigadores descubrieron que la erucamida actúa uniéndose a TMEM19, una proteína de membrana cuya función biológica era prácticamente desconocida hasta este trabajo.
Cuando redujeron experimentalmente la presencia de TMEM19, desaparecieron la activación de las células mieloides, la protección vascular y la mejoría de la respuesta visual.
Los resultados se sitúan a la vía erucamida–TMEM19 como una posible estrategia para conservar la retina frente a enfermedades degenerativas que actualmente pueden terminar ar