Alzheimer: Estos 3 signos específicos de olvido deberían alertarte, según un médico

La importancia de la detección temprana.

Por qué no deberías esperar

Mucha gente cree que buscar ayuda para los problemas de memoria es como “admitir la derrota de antemano”. Suponen que, si se trata de Alzheimer, no hay nada que hacer. Esto es falso.

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Es cierto que los tratamientos actuales no curan la enfermedad. Pero pueden ralentizar su progresión, especialmente si se administran a tiempo. Cuanto más temprana sea la intervención, más tiempo se podrán preservar las funciones cognitivas.

También existen terapias no farmacológicas muy eficaces: estimulación cognitiva, actividad física adaptada y mantenimiento de las conexiones sociales. Todas estas son herramientas para vivir mejor y más tiempo con la enfermedad.

Finalmente, el diagnóstico temprano también brinda a la persona ya su familia la oportunidad de planificar con anticipación. Pueden organizar el futuro, hacer trámites legales y adaptar su vida diaria. Todas estas decisiones son más fáciles de tomar cuando hay tiempo para reflexionar.

El riesgo de trivializar

El mayor peligro es trivializarlo. «Es la edad», «está cansado», «le pasa a todo el mundo»… Tantas frases que retrasan el diagnóstico.

Por supuesto, no todos los olvidos son patológicos. La memoria normal tiene sus límites. Pero cuando los problemas se cronifican, empeoran o interfieren con la vida diaria, conviene consultar a un médico.

Primera señal: olvidar acontecimientos recientes

La memoria antigua se conserva, la memoria reciente falla

Este es quizás el signo más característico del inicio del Alzheimer. La persona recuerda perfectamente su infancia, juventud y acontecimientos pasados. Pero olvida lo que hizo esa misma mañana.

No recuerda una conversación que tuvo hace unas horas. Hace la misma pregunta una y otra vez. Olvida una cita que tenía el día anterior.

Este contraste entre un recuerdo antiguo, aparentemente intacto, y uno reciente, pero deteriorado, es muy revelador. Se explica por la forma en que la enfermedad afecta al cerebro: primero afecta las áreas implicadas en la codificación de nuevos recuerdos, siendo el hipocampo la primera.