Short link: https://short.pageviewpro.com/MJkLq9
22kilos. El peso de un niño. El peso de un cuerpo que lo dio todo, hasta la última caloría, hasta el último músculo, hasta el último aliento.
Sus seres queridos siguen buscando respuestas. Esperan que esta tragedia sirva de advertencia: que otros, antes de iniciar una dieta extrema, se hagan las preguntas correctas; que los influencers que promueven estas prácticas rindan cuentas; y que las plataformas de redes sociales cumplan con su función de moderación.
Cuidarse es un objetivo loable. Pero la salud no tolera ni los excesos ni la improvisación. El cuerpo exige diversidad, moderación y apoyo. La búsqueda del bienestar siempre requiere reflexión y vigilancia.
Karolina ya no está aquí para contarlo. Pero su historia debería recordarnos que detrás de cada tendencia alimentaria , detrás de cada promesa de transformación, se esconde una compleja realidad biológica. Y que esta realidad no puede ser desafiada impunemente.