La vida le puso a esta mujer una prueba tras otra. Y ella las superó todas con una fuerza que inspira. 
Primero llegó lo más duro: un cáncer de mama. Lo enfrentó, luchó y lo venció. Pero el tratamiento que le salvó la vida le dejó una huella: una doble mastectomía que significaba que, si algún día era madre, nunca podría amamantar. ![]()
Antes de comenzar la quimioterapia, había tomado una decisión llena de esperanza: congelar sus óvulos, guardando un pequeño sueño para el futuro.
Años después, ese sueño tocó a la puerta. Intentó ser mamá por fecundación in vitro. Falló una vez. Dos. Tres. Hasta que quedó un solo embrión… el último. Sí
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