Imagina una tarde de verano. Dos personas están sentadas una al lado de la otra en una terraza. Al final de la noche, una de ellas tiene los brazos y las piernas llenas de picaduras, mientras que la otra parece haber pasado completamente desapercibida para los mosquitos.
Lesiones
¿Te ha ocurrido alguna vez?
Durante años, muchas personas han creído que se trata simplemente de mala suerte. Sin embargo, ha descubierto que los mosquitos no eligen a sus víctimas al azar. De hecho, estos pequeños son mucho más selectivos de lo que imaginamos y pueden sentirse especialmente atraídos por determinadas personas debido a factores biológicos muy concretos.