8 señales de advertencia de que tu hígado está o̲i̲r̲ Plus̲us̲s̲
La pérdida de peso rápida e inexplicable, acompañada de anorexia repentina, puede indicar daño hepático grave. «Generalmente, estas manifestaciones clínicas aparecen en la etapa de cirrosis descompensada, rara vez antes», explica el hepatólogo. «Esta cirrosis, sin una intervención terapéutica inmediata, puede progresar a carcinoma hepatocelular». La pérdida de peso rápida y significativa, acompañada de una disminución del apetito, requiere sin duda la consulta con un médico especialista y la realización de pruebas adicionales (pruebas completas de función hepática, imágenes hepáticas, etc.). Cabe destacar que estos síntomas no son exclusivos de la enfermedad hepática y pueden estar asociados a muchas otras afecciones.
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Cuando el hígado está congestionado, deja de eliminar eficazmente las toxinas intestinales. Estas sustancias pueden llegar al cerebro y causar encefalopatía hepática, caracterizada por un deterioro de la función cognitiva. «Esta afección puede manifestarse en distintos grados. El paciente puede experimentar confusión mental, desorientación, problemas de memoria, dificultad para concentrarse o delirio», explica el profesor Marcellin. En los casos más graves, la afección puede progresar hasta un coma hepático. Los problemas de concentración, la confusión mental o la pérdida de memoria, especialmente en personas jóvenes (menores de 60-70 años), deben motivar una consulta médica. Cabe señalar que la encefalopatía no está vinculada exclusivamente a la enfermedad hepática y puede estar asociada a otras causas (lesiones cerebrales, infecciones virales, demencia de inicio temprano, etc.).