Respiración bucal:
cuando la nariz está congestionada (resfriado, alergias, sinusitis), respiramos por la boca. Esto puede provocar:
Una apertura prolongada de los labios
Una acumulación de saliva
Una secreción durante el sueño
Si es frecuente puede indicar un problema otorrinolaringológico crónico.
Alergias estacionales o crónicas
: Las alergias nasales obstruyen las vías respiratorias superiores, lo que favorece la respiración bucal.
Esté atento a síntomas como estornudos, congestión nasal o picazón.
Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE):
El reflujo ácido puede estimular la producción excesiva de saliva (un reflejo protector).
Síntomas asociados:
Acidez
Tos nocturna
Mal sabor de boca
Se recomienda consejo médico si los síntomas persisten
Apnea obstructiva del sueño.
La apnea del sueño provoca pausas en la respiración durante la noche, que pueden ir acompañadas de salivación excesiva.
Señales de alerta:
Ronquidos fuertes
Cansado al despertar
Dolores de cabeza matutinos
Puede ser necesario realizar una prueba de detección.
Problemas neurológicos (menos comunes)
Algunas enfermedades neurológicas pueden afectar el control de los músculos faciales y la deglución, lo que provoca dificultad para tragar saliva.
Esto sigue siendo poco común en personas jóvenes sin síntomas asociados.
Efectos secundarios de los medicamentos
Algunos medicamentos pueden aumentar la producción de saliva o alterar la deglución:
Sedantes