tubos de vidrio son delgados y cilíndricos, de unos 5 cm de largo cada uno. Están sellados en ambos extremos y contienen un líquido que ha resistido el paso del tiempo. El vidrio suele ser transparente, lo que permite ver el líquido en su interior, cuyo color puede variar del incoloro al ámbar. Estos tubos son delicados, lo que sugiere que estaban destinados a un manejo cuidadoso. Su pequeño tamaño y hermeticidad indican un propósito específico, probablemente relacionado con la higiene personal o el perfume.
Contexto histórico: décadas de 1950, 1960 y 1970.
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